Surf y diabetes
Teiva no era un niño deportista antes de su diabetes, pero le encantaba dibujar, era un alumno aplicado y tomaba clases de piano.
A los 10 años, el descubrimiento de su diabetes tipo 1 no nos obligó a hacer ningún ajuste especial en sus actividades extraescolares. Su paso a sexto curso, con su nueva diabetes, le brindó la oportunidad de reafirmar su carácter: primero pidió entrar en la clase de Jazz de la escuela… ¡Luego nos pidió que le inscribiéramos en la escuela de surf!
Este anuncio fue fuente tanto de alegría como de angustia…

El surf es un deporte muy exigente.
Permanezca en el agua entre 16 y 21 grados durante una hora y media, y hasta 3 horas en los mejores días. Reme contra corriente para llegar a la cima (donde las vaguadas ofrecen las mejores condiciones para surfear). Haz patos (sumerge la parte delantera de la tabla bajo el agua para pasar por debajo de los rodillos y sigue avanzando hacia el pico).
¡Rema fuerte para ganar velocidad y poder ponerte de pie y cabalgar la ola! Luego, déjate caer, rema, posiciónate, espera en el agua fría, lucha contra las corrientes y ponte de pie de un salto, mantén el equilibrio y sigue la ola, diviértete con su velocidad y su tamaño… El surf te da una sensación de bienestar en simbiosis con el océano, es un poco mágico.
Además, consume mucha energía. Y el surf requiere tono muscular y resistencia.
Surfear con diabetes
El impacto en sus curvas es el mismo en cada sesión: una gran y lenta caída de sus niveles de azúcar en sangre. Adaptó su comida y se permitió una ligera hiperglucemia, tras darse cuenta de que el descenso era inevitable.

Lo que más nos preocupaba era que tuviera hipoglucemia en alta mar, porque salir del agua también requiere energía. Deja en la playa, frente al pico, su equipo para controlar la glucemia y, sobre todo, ¡algo para reponer azúcar! La bajada lenta siempre le ha permitido anticipar su salida del agua para controlarse o reponer azúcar… A veces se mete en la manga del traje de neopreno un sobre de gel de glucosa para evitar una situación crítica, pero nunca lo ha usado. La regla es no salir nunca a surfear solo.
Deslizarse sin olvidar la diabetes
El surf ha proporcionado a Teiva un profundo sentimiento de plenitud. La diabetes ha transformado su vida, y a veces pensamos que es la diabetes la que le ha empujado a superarse a sí mismo, a salir aún más de su zona de confort, que se había visto sacudida por la gestión de su enfermedad.
El invierno a veces complica demasiado la práctica del surf (olas enormes y frío cortante), así que se ha aficionado al monopatín para mantener la energía. Carver o calle, ¡lo importante es deslizarse!
Y, sobre todo, ¡el deslizamiento forma ahora parte de su equilibrio!
